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¿Qué es una incubadora de negocios?

La actividad emprendedora en Chile es bastante admirable. De acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Chile posee el mayor porcentaje de emprendedores (16.1%) entre los Estados miembros del organismo. Sin embargo, para tener éxito, la mayoría de ellos necesitan, además de capital para ejecutar sus proyectos, una pequeña ayuda en términos de mentoría, coaching, logística, conocimiento técnico del mercado y una amplia red de contactos.

De ahí que las incubadoras de negocios se posicionen como una excelente alternativa de financiamiento y apoyo al emprendimiento nacional. De hecho, un reporte de Corfo de 2018 muestra que en 2017 las incubadoras apoyadas por la organización contaban con 1236 proyectos en su portafolio y registraron ventas por $52.900 millones, representando así un aumento de 79,2% con respecto a 2016.

Pero ¿qué es una incubadora de negocios?

En líneas generales, una incubadora/aceleradora de negocios es una organización especializada en proporcionar a los emprendimientos las herramientas necesarias para ser desarrollados desde su génesis: recursos financieros, redes de contactos, asesorías y servicios técnicos, legales, administrativos y publicitarios.

En ese sentido, el emprendedor accede a un entorno de trabajo colaborativo con oportunidades de tutoría, creación de redes invaluables y apoyo financiero, incrementando las posibilidades de que el negocio se materialice con éxito.

Entre las incubadoras y/o aceleradoras de empresas chilenas cabe destacar las siguientes:

Todas ellas tienen una reconocida trayectoria en el ecosistema local y han sacado adelante proyectos de diferentes industrias y sectores.

¿Qué ofrece en específico una incubadora de negocios?

Cada incubadora de empresas es diferente, pero la gran mayoría proporciona a los emprendedores asesoría y colaboración en materia de marketing, investigación de mercado, contabilidad, tributación y aspectos legales. Además, le ayuda a consolidar un plan de negocios factible, acceder a financiamiento o capital semilla, e incluso pueden aportar un espacio físico y equipo para trabajar.

Generalmente, cuando una incubadora de negocios acepta un proyecto, este debe surtir tres etapas esenciales:

  1. Pre-incubación: el emprendedor recibe orientación para desarrollar su proyecto.
  2. Incubación: se da seguimiento a la implantación y crecimiento del proyecto.
  3. Post-incubación: ayuda al emprendedor a hacer cambios tras la puesta en marcha del negocio para asegurar su éxito.

De esta manera, se puede decir que el objetivo principal de una incubadora de negocios es ayudar al emprendedor a que su proyecto tenga éxito en su génesis y etapas tempranas.

¿Es una buena alternativa para que emprendedores desarrollen proyectos innovadores en materia de construcción, diseño y arquitectura?

Por supuesto que sí. Si se mira con detenimiento qué es una incubadora de negocios, se puede concluir que es una excelente opción para iniciar cualquier tipo de empresa, especialmente si tiene un componente disruptivo o innovador.

En el caso de los proyectos de construcción, diseño y arquitectura, se enmarcan en el desarrollo inmobiliario, un sector en auge con muy buenas proyecciones, lo que les incrementa las posibilidades de ser acogidos por una incubadora.

Al respecto, MASISA Lab lanzó en colaboración con Industrial Draft el subsidio semilla “Construcción Súper Eficiente”, el cual tiene como objetivo apoyar financieramente a proyectos en edades tempranas que contribuyan a solucionar desafíos en el sector de la construcción. Una excelente alternativa para que este tipo de proyectos adquiera el impulso económico y pueda seguir el camino de incubación.

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