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Rodrigo Castro: “Existen muy pocas empresas realizando Corporate Venture Capital formal”

El managing director de Genesis Ventures asegura que pese a los avances de esta modalidad de inversión en el país, aún son pocas las corporaciones que la están desarrollando de forma estructurada. En ese sentido, el ejecutivo espera que la serie de recomendaciones que la Asociación Chilena de Venture Capital (ACVC) realizó al Ministerio de Hacienda para estimular y dinamizar este mercado en Chile, logren  mejorar el modelo y así incentivar a las grandes empresas a sumarse a esta tendencia.

Propuestas como crear un fondo para facilitar la inversión de los Fondos de Pensiones en el activo, eliminar la prohibición de promoción de fondos de inversión privado, así como modificar el incentivo tributario para la inversión en I&D, son algunas de las recomendaciones que la Asociación Chilena de Venture Capital (ACVC) realizó hace algunos meses al Consejo Consultivo de Mercado de Capitales del Ministerio de Hacienda. ¿El objetivo? Perfeccionar el modelo con el fin de estimular aún más la inversión de las empresas en capital de riesgo, con el subsecuente impacto positivo en innovación y emprendimiento.

Sobre esta iniciativa, los logros y avances del corporate venture capital durante el último año y las virtudes y desventajas actuales del modelo, hablamos con el managing director de Genesis Ventures y miembro de ACVC, Rodrigo Castro.

¿Cómo evaluarías el desempeño del corporate venture capital en Chile durante el 2018? ¿Cuál crees fueron los principales logros y/o avances?

A partir de la experiencia de Engie, Masisa y Telefónica y su incorporación en la ACVC, el Corporate Venture Capital (CVC) tuvo una fuerte difusión como estrategia de inversión, innovación y transformación digital de la corporaciones más tradicionales. En ese contexto, se realizaron diversos seminarios y workshops en donde junto a Sofofa y otras instituciones se divulgó el concepto de CVC en sus diferentes modalidades. En este sentido, cabe destacar la misión empresarial que se realizó en junio del año pasado a Inglaterra y Alemania, en donde se conocieron diferentes experiencias tales como BMW Garage, Siemens Next47, Axel Springer, entre otras. Asimismo, cabe destacar el lanzamiento del Reporte de Tendencias y Desafíos del Corporate Venturing en América Latina, elaborado por Prodem con el apoyo de Telefónica – Wayra, que permitió conocer el estado del arte del CVC en Latinoamérica. Por último, desde la ACVC también se han impulsado cambios en políticas públicas, tales como la modificación del incentivo tributario al I&D, que permita potenciar el CVC. En la actualidad existen muy pocas empresas realizando CVC formal, lo que se produce principalmente por un tema de desconocimiento sobre los mecanismos de búsqueda, conexión, inversión e integración de las startups a la operación de la corporación.

¿Cuál es tu visión acerca de esta tendencia de inversión? ¿Crees que el modelo funciona?

Con la aceleración del proceso de cambio tecnológico provocado por la transformación digital y la revolución 4.0 han surgido nuevos estímulos y amenazas para que las grandes empresas se interesen en trabajar de manera colaborativa con las startups. Se debe partir por reconocer que las grandes empresas son efectivas en las innovaciones y mejoras incrementales de sus procesos y modelos de negocio. Sin embargo, su capacidad de innovación y adaptación es menos efectiva cuando se trata de cambios disruptivos.  Para vencer a lo anterior, hay empresas que han creado estructuras internas donde congregan recursos y talento para simular startups. Esto representa para la empresa importantes desafíos de cultura y control para que este esfuerzo sea productivo y alineado con el resto de la organización. También, y sin ser excluyente con lo anterior, hay empresas que generan esquemas para hacer esto externamente. La ventaja de esto para la empresa es acceder a un mayor volumen de talento e ideas. Para los startups, las empresas pueden proveer conocimiento y experiencia específico de la industria; redes de contacto, locales e internacionales; acceso a tecnologías y recursos; y experiencia y disciplina en la administración de negocios; y ser cliente temprano para la innovación. Sin embargo, hay varios desafíos tales como resolver los conflictos de interés entre la empresa y los startups derivados de la tensión por la apropiación de los resultados, el control estratégico del despliegue de la innovación y el estímulo para el emprendedor que sea efectivo en su esfuerzo. Los modelos que han desarrollado Engie, Masisa y Telefónica apuntan a aprovechar las ventajas de esta tendencia de inversión.

¿Cómo crees que se puede mejorar el modelo de VC?

En octubre del 2018 la ACVC entregó al Consejo Consultivo de Mercado de Capitales del Ministerio de Hacienda un conjunto de recomendaciones para dinamizar y estimular la industria del Venture Capital en el país. Entre otra propuestas destaca la creación de un Fondo para facilitar la inversión de los Fondos de Pensiones en el activo, la eliminación de la prohibición de promoción de fondos de inversión privado y replantear las inversiones en empresas extranjeras en conjunto con flexibilizar qué fondos de inversión chileno puedan ofrecerse a fondos extranjeros. Asimismo, se propuso modificar el incentivo tributario para la inversión en I&D, con el fin de que las grandes empresas que quieran incorporar estos mecanismos por primera vez deben tener la posibilidad de “probar”, invirtiendo cantidades menores por un porcentaje de la startup.  Por esto, no sólo hay que fomentar que una gran empresa pueda comprar una startup, sino que sobre todo que primero se atreva a invertir en ella, que es un paso previo. Esto puede ser un buen incentivo para las grandes empresas que tengan fondos propios de inversión, aceleradoras corporativas o que trabajen con startups. Por lo tanto, esperamos que parte de estas iniciativas propuestas se puedan diseñar e implementar en el corto o mediano plazo.

Dada tu experiencia en ACVC ¿cómo crees que se comportará este año en relación al venture capital? ¿Tienen alguna meta o desafío en mente?

Chile ha mantenido durante los últimos 12 años el primer lugar de la región para hacer negocios según el ranking de Latin America Venture Capital Association (LAVCA Scorecard), que refleja las condiciones regulatorias, políticas y de mercado para la industria de capital privado.
Si bien ha habido un crecimiento en los últimos años en cuanto al tamaño de la industria, que a 2017 alcanzaba los US$1.318 millones, con US$480 millones en aportes privados, todavía falta mucho por crecer para alcanzar el estándar y tamaño esperado para una economía como la chilena. Para ello es fundamental potenciar la creación de transacciones exitosas (inversiones y exits). CORFO ha apoyado con líneas de crédito a 59 fondos de inversión, con US$838 millones en líneas de crédito y US$230 millones en líneas por girar. Asimismo, los fondos de inversión de capital de riesgo han invertido en 280 empresas.
Ahora bien, gracias a los esfuerzos del Estado a través de CORFO y mediante programas como Start-Up Chile, se ha fomentado el desarrollo de incubadoras, aceleradoras, redes de inversionistas ángeles y el financiamiento de emprendimientos en etapas tempranas (inversiones típicamente entre US$50.000 y US$3 millones). Sin embargo, actualmente es muy difícil levantar recursos para etapas posteriores. De hecho, los fondos apoyados por CORFO financian generalmente cantidades de hasta US$3 millones por empresa. A partir de ese monto existe una brecha significativa, sin prácticamente existir actores de Venture Capital en Chile financiando inversiones por sobre los US$3 millones. La consecuencia de lo anterior es que, a partir de dicha etapa, los casos exitosos suelen radicarse fuera de Chile para levantar sus próximas rondas de financiamiento, como es el caso de Cornershop, The Not Company, Levita Magnetics y varios otro.

Por lo tanto, durante el periodo 2019-20 la ACVC buscará aumentar el tamaño de la industria con el ingreso de nuevos actores. Dentro de esos nuevos actores están los family offices, que hoy miran este activo tímidamente; las empresas, a través del Corporate Venture Capital, dado que hay sólo unas pocas empresas que lo hacen (Telefónica, Masisa, Aguas Andinas y Engie); inversionistas institucionales como compañías de seguros, otros fondos de inversión, etc, cuya presencia en esta industria en Chile es prácticamente nula y finalmente los fondos de pensiones, que definitivamente cambiarían el escenario local.

 

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