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Incubadora de proyectos: la forma de hacer crecer mi idea

En la actualidad, las incubadoras para emprendedores han crecido en popularidad debido al aumento de proyectos. En Chile el 23.8% de la población adulta se encuentra en la fase inicial de algún emprendimiento. En el país se tiene una actitud muy positiva al hablar de emprender, ya que el 74% de los encuestados afirma que ve en esta actividad una forma de hacer carrera.

Sin embargo, iniciar un negocio requiere mucho más que una buena idea y optimismo. Obtener impulso y asistencia durante las etapas tempranas pueden hacer la diferencia para que el emprendimiento supere este período crítico.

Contar con el apoyo de una incubadora de proyectos

Es fundamental definir si el proyecto se puede realizar, si existe un mercado dispuesto a consumir el producto o servicio, si el retorno de inversión será positivo y se tienen oportunidades de crecimiento futuro.

La tarea de las incubadoras para emprendedores es precisamente esa: evaluar la viabilidad financiera, técnica y de mercado de una idea de negocio. Posteriormente ayudar a definir un plan, brindar apoyo económico, asesoría, incluso espacios de trabajo para realizar sus actividades y seguir de cerca los procesos en las diversas áreas de la empresa para ayudarle a despegar.

Las incubadoras se financian con fondos públicos, como las pertenecientes al Programa Nacional de Incubadoras de Negocios de CORFO, o con fondos privados.

¿Qué se requiere para acudir a una incubadora de proyectos?

Chile es reconocido por un ecosistema favorable para el emprendimiento y cuenta con gran variedad de incubadoras de negocios, cada una de ellas con períodos de postulación abierta en la que es posible ingresar proyectos a concurso. Tras un proceso de selección en el que se evalúa al equipo emprendedor y el enfoque del negocio, grado de innovación, tecnología que requiere, ventaja competitiva y el futuro del sector al que se dirige, los proyectos aceptados pasan por las siguientes etapas:

  • Preincubación: es una etapa de 2 a 3 meses de duración durante la cual se brinda apoyo para ayudar a definir el plan de negocios, plan de trabajo y se presenta a la incubadora, la cual determinará la viabilidad para pasar a la siguiente etapa.
  • Incubación: se brinda asesoría y apoyo financiero para la consolidación del proyecto, desarrollo de sus productos o servicios e iniciar con sus actividades comerciales. Esta etapa tiene una duración de 1 a 3 años.
  • Seguimiento: una vez que la empresa inicia operaciones formales, la incubadora no se desliga por completo. Continúa con un seguimiento de su evolución y desarrollo. También puede acceder a nuevas rondas de financiamiento.

¿Qué aspectos tomar en cuenta al elegir una incubadora?

Ante tantas opciones, es importante que antes de postular en una incubadora el emprendedor analice factores como:

  • La experiencia de la incubadora en impulsar empresas del mismo rubro y la cantidad de negocios que han tenido éxito gracias a su ayuda.
  • El apoyo económico que puede brindar y la red de contactos a la que se puede acceder a través de ella.
  • El porcentaje de participación que se debe entregar a la incubadora como compensación de sus servicios.

En ese sentido, MASISA Lab cuenta con una amplia trayectoria y casos de éxito en la entrega de asesoría, apoyo financiero y seguimiento a proyectos de las áreas de construcción, diseño y arquitectura.

Las incubadoras para emprendedores buscan materializar proyectos innovadores que, en condiciones poco favorables probablemente no serían capaces de sobrevivir sus primeros años. El objetivo final de la incubadora tras la graduación de los emprendimientos es lograr que las empresas sean autónomas y con un excelente desempeño.

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