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Historia de los fondos de capital de riesgo en Chile

Desde hace algunos años que Chile ha demostrado ser terreno fértil para el desarrollo de emprendimientos. Sin ir más lejos -y según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE)- en nuestro país hay aproximadamente 2 millones de micro emprendedores, visionarios con una idea que podría tener un gran impacto tanto en el mercado local como global, pero que no llegarán a buen puerto sin un financiamiento que les permita crecer.

En ese sentido, los fondos de capital de riesgo se alzan como un instrumento financiero de gran atractivo, pues no involucran intereses o el pago de los recursos facilitados. En lugar de ello, la sociedad de capital de riesgo se integra como socio-accionista a la empresa financiada, pudiendo asesorarla para asegurar la mayor rentabilidad posible en sus operaciones. Sin embargo, ¿cómo ha evolucionado esta herramienta en Chile?

Fondos de capital de riesgo: un repaso por su historia local

El actual escenario de la industria de los fondos de riesgo en Chile es bastante positivo: mientras el 2015 se contaban cerca de 35 fondos con un capital de US$ 415 millones, solo en 2017 se sumaron 9 fondos más, inyectando aproximadamente US$ 175 millones más al sector y, pese a que estas cifras puedan reflejar un sector con gran historia local, lo cierto que es sus orígenes se remontan a algunas décadas atrás.

Todo comenzó en la década de 1980 con el nacimiento de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) que, en un comienzo, solo podían invertir en renta fija local y papeles del Gobierno. Sin embargo, con la privatización de diversas empresas -incluidas diversas filiales de Corfo- la línea legal se amplió, permitiendo a las AFPs ingresar al mercado accionario.

Con la promulgación de la ley 18.815 en 1989 se crearon los fondos de inversión públicos, los que tenían cuotas de participación no rescatables, pudiendo convertir sus activos en  inversiones inmobiliarias, mobiliarias y de capital de riesgo, dando paso a que las AFPs pudieran invertir en nuevos instrumentos financieros de empresas que estaban abriéndose al mercado accionario, tanto local como extranjero. La fuerte demanda por fondos de inversión fue la génesis de la industria de los fondos de capital de riesgo, al inicio de 1990.

Sin embargo, no es sino hasta mediados de los noventa que la industria del capital de riesgo comienza a asentarse, algo que se debe a esfuerzos e iniciativas de Corfo, tales como:

  • Programas de financiamiento a fondos de inversión (1997).
  • Programas de financiamiento a fondos de inversión para el fomento del Capital de Riesgo (2005).
  • Programas de financiamiento a fondos de inversión de Capital de Riesgo (2006).
  • Capital de riesgo Corfo para empresas emergentes (2008).
  • Programa de inversión directa de Corfo en fondos de inversión (2008).

En 2010 se promulgó la ley  20.448, la cual se esperaba estimularía la industria desde perspectivas como ampliar el mercado financiero, brindar mayor liquidez y profundidad al mercado de capitales e incentivar la participación de inversionistas extranjeros. Sin embargo, en la práctica muy poco de ello se materializó.

El 2012, Corfo lanzó un programa para potenciar y fortalecer la industria del capital de riesgo a nivel nacional, el cual incorporó dos nuevas líneas de financiamiento: el Fondo Etapas Tempranas y el de Desarrollo y Crecimiento. Gracias a esto, los recursos pudieron destinarse mejor a empresas con alto potencial de crecimiento que estuvieran tanto en una fase inicial como en una más desarrollada.

Fondos de capital de riesgo internacionales con interés en Latinoamérica

Ahora bien, no sólo Chile posee un contexto adecuado para la inversión en emprendimiento, sino que la región ofrece posibilidades atractivas. De hecho, en 2018, las start-ups de América Latina recaudaron 2.000 millones de dólares de inversión, muy superior al monto obtenido en 2015. Lo anterior, ha provocado el creciente interés de entidades internacionales de capital de riegos por impulsar negocios en el continente. ¿Cuáles son? A continuación, algunas de las más importantes:

Es una empresa de origen japonés dedicada a ofrecer servicios de comunicaciones, aspirando a impulsar la innovación en las tecnologías de la información. Entre su cartera global de empresas se encuentran aquellas dedicadas a telecomunicaciones avanzadas, servicios de internet, inteligencia artificial, IoT y proveedores de energía limpia, entre otros modelos de negocio.

A comienzos de 2019, la compañía anunció la creación de un fondo de inversión para el apoyo a empresas latinoamericanas de tecnología de US$5.000 millones.

Perteneciente a Telstra, empresa australiana de telecomunicaciones, es un inversor de crecimiento estratégico en compañías líderes en el mercado o que tienen un alto potencial de crecimiento, y que se encuentran en sintonía con el negocio de la compañía. Los apoyos económicos van dirigidos a organizaciones de sectores móviles, en la nube, medios de comunicación, aprendizaje automático, seguridad, entre otros. Con presencia en Estados Unidos, Asia y Australia, hizo su debut en el mercado de América Latina en 2017.

Es una firma de capital privado dirigida a empresas relacionadas con tecnología que tengan grandes posibilidades de expansión y modelos de negocios probados. Además, ayudan a ejecutar estrategias efectivas, acelerar el desarrollo, y ejecutar planes de acción para el éxito a largo plazo de los emprendimientos. Aunque se enfoca a potenciar ideas a nivel global, su énfasis se encuentra en América del Norte, América Latina y otros mercados emergentes.

Es un fondo de capital de riesgo orientado en la tecnología asociada a la innovación educativa. Sus inversiones las realiza en empresas nuevas o en fases tempranas de desarrollo, con el objetivo de escalar sus negocios y ofrecer soluciones a nivel global. Según LAVCA, en 2017 participó en acuerdos con presencia en América Latina.

Es la organización de capital de riesgo de la empresa multinacional Monsanto. Se dedica a la inversión en emprendimientos que mejoran la agricultura a nivel mundial con distintas herramientas tecnológicas. Las empresas que forman parte de su portafolio tienen diversas actividades, como biotecnología, productos farmacéuticos, microbios, desarrollo de software, conexión de dispositivos, etc.

En 2018, lideró una inversión en Brasil de 2,3 millones de reales en Grão Direto, un mercado de granos que se localiza a través de dispositivos móviles y WhatsApp.

En la actualidad existen interesantes opciones de financiamiento para empresas innovadoras y con potencial de crecimiento. Solo es necesario conocerlas, evaluarlas y optar por la que mejor se ajuste a tus necesidades.

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