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Entrevista Cristián Leporati

Consumidor Latinoamericano: “Un perfil ecléctico”

Foto_cristian leporati

¿Cómo describiría al consumidor latinoamericano?

El latino es un consumidor hijo del rigor, con ingresos per cápita propios de países subdesarrollados y con décadas de inflación y escases de bienes y servicios en su inconsciente colectivo.  A esta base histórica, se le sumó a fines del siglo XX la globalización económica y cultural, con macroeconomías estables y en crecimiento, al igual que democracias estabilizadas.

En definitiva, un perfil ecléctico; por un lado abierto al mundo (profundamente aspiracional), pero también nacionalista. Busca la promoción y el precio, pero a su vez, la calidad y el respeto de su cultura. Es un consumidor oportunista, de feria, de lista de compras. Pero que también está inmerso en la modernidad y el valor del tiempo es relevante, de ahí su compulsión por los supermercados y la cercanía de estos a su hogar.

¿Cómo ha ido cambiando o evolucionando el consumidor latinoamericano a lo largo de los años?

Es un ciudadano que ha aprendido a consumir bajo criterios económicos y de oportunidad; pasando de economías autárquicas en los 60 y 70 con muy pocos bienes de consumo; hacia el neoliberalismo económico y apertura hacia y desde los mercados globales. Esto trajo consigo una crisis existencial consumista, reflejada en la llegada del crédito de consumo al continente.

Así, luego de un necesario ensayo y error del consumidor, éste logra entender y manejarse en esta lógica de una abundancia de bienes relativos. Hoy tenemos un ciudadano consumidor bastante más empoderado de sus derechos y cada vez más exigente con las compañías en términos de calidad de los productos, servicio/atención y responsabilidad social empresarial.

¿Cómo visualiza al consumidor latinoamericano en los próximos 10-20 años?
Hacia el 2020, habrá 640 millones de consumidores en esta parte del mundo, con muchos más internautas de los que tenemos hoy (actualmente sólo un 10% de la población mundial). Será entonces un continente hiperconectado y hará casi todas sus transacciones comerciales digitalmente. En consecuencia, tendremos un consumidor cada vez más exigente, que hará valer sus derechos a través de las redes sociales, ante lo cual los gobiernos se verán presionados a dictar legislaciones del consumidor mucho más estrictas.

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