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Modularización: un punto clave en la construcción sustentable

 

Los contundentes índices de contaminación y consumo de recursos naturales por parte de las actividades de la construcción han hecho de la sustentabilidad una urgencia en esta industria.

Bajo ese contexto, la modularización se ha posicionado como una estrategia efectiva en la búsqueda de optimizar los procesos constructivos y reducir el impacto total de las obras, por lo que asoma como un proceso clave para el futuro del sector.

¿Qué es la modularización?

La modularización hace referencia al proceso de fabricación de elementos funcionales (estructuras, elementos estructurales, terminaciones y equipos) en ambientes controlados, de tal manera que estos puedan ser transportados en piezas enteras desde su lugar de elaboración hasta su ubicación final.

Una vez que los elementos se encuentran en su destino, estos son conectados con el resto de las piezas que contemple la edificación.

Eficiencia energética

Si bien es cierto que depende en gran medida de la distribución de las estructuras y de los materiales utilizados en la elaboración de sus módulos, la construcción modular ofrece una mayor amplitud en las vías para alcanzar la eficiencia energética. La utilización de tecnologías y estrictos métodos de control y diseño posibilita, por ejemplo, utilizar materiales con mejores índices de aislación, que a la larga implican un importante ahorro energético en calefacción.

Elaboración en ambientes controlados

Del que los elementos sean producidos en ambientes controlados se extraen dos de las características más relevantes de esta técnica: la producción seca y la optimización de recursos.

La producción en seco, es decir, que no utiliza agua en los procesos constructivos, implica una drástica reducción del material particulado generado por los procesos constructivos, por lo que se presenta como una alternativa que soluciona el actual 33% de incidencia de la construcción en la emisión de gases de efecto invernadero y polvo en suspensión a nivel nacional.

Por otro lado, el proceso de fabricación de los módulos es realizado bajo estrictos estándares de control, lo que se traduce en una optimización de los recursos utilizados. Básicamente, el mayor control implica una mejor utilización de las materias primas, reduciendo así la cantidad de residuos generados. Además, esto plantea un uso más racional de la energía en los procesos de elaboración.

En definitiva, la optimización de los recursos utilizados presenta un panorama nuevo en la industria de la construcción, caracterizada por ser un actor importante en la generación de residuos sólidos y en el consumo de energía, que actualmente representan un 34% y 26% del total nacional respectivamente.

Mayor velocidad de construcción

Cuando se intenta evaluar los efectos medioambientales que genera un evento es crítico realizar un estudio del impacto que este generará, y uno de los parámetros de mayor relevancia en ese sentido es el tiempo de exposición al agente contaminante, en este caso, las faenas de construcción.

La modularización se caracteriza por fabricar edificaciones cuya instalación es rápida, lo que supone una disminución de la duración de las faenas en el ambiente donde se llevan a cabo. Un menor tiempo de construcción se traduce en menores periodos de exposición a la contaminación acústica y atmosférica típica de las actividades de este sector, reduciendo así el impacto total generado por las faenas.

La construcción modular ha ido ganando terreno en el sector, pero en Chile este método aun no se masifica. Este es un campo abierto a la innovación y a la entrada de nuevos actores en el mercado, y de su desarrollo dependerá el rumbo que seguirá esta industria: avanzar hacia la construcción sustentable o seguir profundizando el uso de procesos poco eficientes y altamente contaminantes.

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