MASISA: PROTAGONISTA DE LA TRANSFORMACIÓN DE LA INDUSTRIA DE LA CONSTRUCCIÓN

  • Publicado por MASISALAB el martes 10 de diciembre del 2019
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    MASISA Lab -la aceleradora y venture capital corporativo de MASISA- se encuentra con nuevos desafíos: busca transformar esta industria poco innovadora y ser líder de Constructech en Latinoamérica. Para lograr ese camino, iniciaron una nueva estrategia corporativa que de la mano de su portafolio de startups, busca revolucionar la industria del diseño, arquitectura y construcción en Latinoamérica.

     

    Hoy trabajan con un modelo colaborativo con el ecosistema, tienen una propuesta de valor enfocada al cliente donde la innovación es la esencia, y se han vinculado con la innovación abierta con el fin de generar cambios rápidos y disruptivos.

     

     

    Actualmente MASISA participa en el ecosistema para la Transformación de la Construcción desde diversos roles. Primero, como aceleradora a través de MASISA Lab para facilitar el desarrollo de las startups  en dicha industria con una propuesta de valor y fit con su estrategia de Transformación de Negocio. Luego, mediante MASISA Capital Ventures como el brazo armado del Corporate Venture Capital (CVC) para profundizar el apoyo al ecosistema de startups realizando inversiones en las StartUps, tomando participación en dichas empresas y fomentando prácticas de Gobierno Corporativo, y finalmente, con Desafíos de integración comerciales definidos al interior de la compañía donde, en conjunto con el portafolio de startups, se desarrollan soluciones para resolver desafíos internos y generar soluciones para los distintos segmentos de clientes.

    En ese contexto, MASISA Lab está viviendo hoy también una transformación, re planteándose parte de sus objetivos como aceleradora y venture capital corporativo de MASISA, que desde 2015 invierte en startups a nivel Chile, pero con potencial para generar cambios en la industria del diseño, la arquitectura y de la construcción en Latinoamérica.

    La industria de la construcción, desafortunadamente ha sido identificada como una de las industrias menos innovadoras, es un sector donde aún persiste la informalidad y donde la Digitalización ha llegado muy poco aún. En MASISA se decidió tomar un rol más activo frente a esta situación y apuestan por ser pioneros en apalancar los cambios necesarios que requiere dicha industria, así como ofrecer una propuesta de valor diferencial que se ajuste a las necesidades de sus clientes.

    Para conocer las oportunidades y ventajas de este modelo de trabajo colaborativo que está llevando a cabo la compañía con el ecosistema y su portafolio de startups, conversamos con Rafael Wadnipar, Gerente Nuevas Plataformas y cabeza visible de la Transformación Digital en MASISA.


    ¿Cómo describirías el portafolio de startups de MASISA? 


    Nosotros posicionamos nuestra estrategia de innovación abierta en la búsqueda de startups para transformar la industria del diseño y la construcción.  Para concentrar nuestros esfuerzos, y de alguna manera bautizar los esfuerzos de transformación, en MASISA preferimos llamarlo “ConstrucTech”.  En un paper que Harvard Business Review publicó, se explicita cómo la Industria de la Construcción es la segunda peor en los últimos años en la adopción de tecnologías y disrupciones digitales. Es una industria poco innovadora, de hecho en los últimos 60 años, ha tenido un crecimiento casi plano con muy pocas o nulas disrupciones clave. En este orden de ideas, decidimos apostar por 3 verticales dentro del ConstrucTech: nuevos materiales para la construcción; tecnologías para simplificar y automatizar los procesos de apoyo de la industria y finalmente soluciones constructivas para transformar los espacios. 

    El portafolio actual de startups en MASISA tiene compañías que están en estos 3 frentes. Son mayoritariamente del ámbito de materiales y tecnologías para simplificar los procesos de la industria y un grupo menor de startups están enfocadas a entregar soluciones constructivas para los espacios.


    ¿En qué fase se encuentra el trabajo de MASISA con startups de diseño y construcción? ¿Qué objetivos tiene la compañía para ellas?  


    Tenemos un portafolio de 20 startups en este momento,
    las que se encuentran en diversas fases del proceso de aceleración. En concreto un 30% de ellas, están en una fase más preliminar de incubación y donde estamos validando el prototipo y propuesta comercial de dichas startups para asegurar que tengan un mínimo producto viable a futuro que sea objeto de escalamiento y por tanto genere la tracción necesaria para generar disrupciones en la industria.

    Un 50% de nuestras startups están consolidadas a partir de nuestro proceso de aceleración. Cuentan con inversiones ya realizadas por parte de nosotros y de hecho algunas de ellas en conjunto con otros VCs e Investor Angels. De estas últimas, un 40% cuenta con integraciones comerciales ya realizadas con MASISA o en vías de concretarse durante lo poco que resta del 2019 y durante el primer trimestre del 2020.

    El 20% de las startups restantes forman parte del nuevo portafolio que estaremos ingresando al proceso de aceleración e inversión en 2020 con lo que perseguiremos no solo acompañar a las startups para desarrollar y mejorar su propuesta de valor, sino también generar una integración comercial acelerada con MASISA, que nos permita generar negocios conjuntos en el mediano plazo.

    Nuestro plan es que al 2024, el resultado de la integración comercial de MASISA con las startups enriquezca la propuesta de Soluciones Comerciales para la compañía y genere un volumen de negocios e ingresos para MASISA de dos dígitos en la proporción del total Ebitda actual compañía. 


    ¿Por qué en MASISA decidieron apostar por un modelo colaborativo con startups y cuáles han sido los principales aprendizajes y logros?  


    De cara a la transformación del negocio en MASISA, entendimos que si queremos convertirnos en una real compañía de soluciones comerciales, teníamos que poner
    al cliente en el centro, además de desafiar nuestra propuesta de valor para incorporar en el mercado una propuesta diferencial que guste a los clientes, los encante y nos permita mantenernos como su primera elección. 

    En este orden de ideas, la innovación es la estrategia más importante para desafiar nuestra propuesta de valor, y en particular, al vincularnos con la innovación abierta y desarrollar un ecosistema de startups que nos apoyen a perfeccionar dicha propuesta, nos permite introducir nuevas tecnologías, nuevos materiales y soluciones constructivas de manera más rápida y disruptiva en la industria.

    Al interactuar con las startups, nos hemos dado cuenta que también tenemos que desafiar nuestra cultura de trabajo. Hemos estado introduciendo metodologías ágiles en el trabajo en equipo no sólo con las startups, sino también al interior de la compañía. Adicionalmente, hemos desafiado el carácter estático de nuestra oferta comercial, incursionando en nuevas categorías de soluciones que tienen buen fit con nuestra propuesta de valor como compañía. Un ejemplo de ello es Isolcork, una startup de nuestro portafolio con soluciones de revestimiento exterior e interior, donde encontramos una buen alternativa para complementar nuestra actual oferta de productos para el mercado Latinoamericano.

    En este y otros ámbitos, el modelo colaborativo con startups, ha sido de gran valor para la organización en MASISA, pero también ha permitido desarrollar capacidades en las startups comprobando nuestra hipótesis inicial de que al vincularnos con el emprendimiento, desarrollaremos las capacidades de intraemprendimiento en MASISA para apalancar nuestra transformación. 


    ¿Crees que es necesario que más empresas en la región aporten más al desarrollo de innovación y emprendimiento? Por ejemplo, que vayan más allá del financiamiento vía CVC hacia un modelo de integración y colaboración.


    Sin duda. Hoy somos muy pocas empresas en la región las que estamos apoyando el emprendimiento, y los números aún no tienen órdenes de magnitud relevantes a las dimensiones de otros países como Brasil, donde se multiplica al menos por 4 el volumen de colaboración, o con países de otras latitudes con mejores prácticas en el tema y economías más desarrolladas.
    Para darte un ejemplo, en ConstrucTech solamente en Brasil, se identifican más de 500 startups en el ecosistema de transformación en la construcción, las que están trabajando con más de 30 compañías de ese sector, donde hay activas más de 50 iniciativas en este momento. Aquí en Chile, participamos activamente en una de las pocas alianzas visibles y concretas para innovación en la construcción, la que está siendo activamente promovida desde la Cámara Chilena de la Construcción. Se trata del programa Construir Innovando, donde participamos junto a Echeverría Izquierdo y Cementos Melón, actualmente tenemos alrededor de 20 Startups que están participando de un proceso de aceleración. Estimamos que este número se debe multiplicar en el corto plazo al menos por tres, tanto en Startups como en organizaciones participantes, si es que queremos impulsar una transformación de la industria de manera más vertiginosa; por tanto iniciativas de esta naturaleza se necesitan impulsar muchísimo más desarrollando mayor colaboración en el ecosistema.


    Dada la experiencia de los últimos años de MASISA y su trabajo colaborativo con startups ¿Qué recomendaciones harías a otras empresas que estén pensando en invertir en este modelo de trabajo?


    Antes de desarrollar la estrategia de innovación de la compañía, es importante que las organizaciones entiendan qué resultado quieren conseguir y cuál es el rol de la innovación en sus empresas.  

    En MASISA tenemos una identidad de ser una compañía muy orientada a la innovación. Pasamos de tener un foco en innovación interna y desarrollo de I+D, a complementarlo con el ecosistema de innovación abierta para abrir muchos de nuestros paradigmas acelerando el paso y el ritmo de la innovación.  La invitación a colaborar con startups puede ser de diversas maneras: colaborando con ellas para desarrollar soluciones conjuntas para los clientes, y luego, en función de los resultados de ese trabajo conjunto, pensar en una integración comercial más profunda. Posteriormente y en paralelo, se puede acordar alguna incorporación vía CVC a la propiedad compañía, si es que existe un fit con la estrategia negocio.

    El principal paradigma a romper es entender que no se trata solamente de inversiones tipo Venture Capital, si no más bien del desarrollo de una cultura más ágil dentro de la compañía, donde se aprende a interactuar con otro tipo de empresas, mucho más flexibles y dinámicas, con la gran ventaja de que esta cultura permee al interior de cualquier compañía. Asimismo, para la startup, será de gran utilidad trabajar con grandes compañías para aterrizar su propuesta de valor y tener más sintonía y racionalidad en los plazos y resultados, permitiendo que se produzcan sinergias en ambos ecosistemas con mejores resultados a largo plazo.