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MASISA Lab da un salto en su estrategia de innovación de la mano de ACVC

Su ingreso al gremio de capital de riesgo, tiene como propósito dar oportunidades reales de internacionalización a sus proyectos acelerados.

El venture capital (capital de riesgo), es un concepto ampliamente extendido en el mundo. Sólo en EE.UU. mueve US$ 165 billones, sin embargo, en Chile es relativamente nuevo. Partió a comienzos del 2000, principalmente con apalancamiento Corfo, logrando levantar capital privado para apoyar proyectos innovadores en diversas áreas económicas del país.

Con el fin de profesionalizar esta industria y tener una voz importante frente a entidades gubernamentales, inversionistas y otros actores del sector, en abril de este año nace la Asociación Chilena de Venture Capital (ACVC). Su principal objetivo es “fomentar la innovación y el emprendimiento desde su financiamiento, ser una voz autorizada, confiable y creíble, y convertirse en una puerta de salida para los empresas en las que invierten, a través de una estrategia de internacionalización para ellas”, cuenta Rodrigo Castro, presidente de la entidad, que hoy reúne a 17 fondos de inversión.

Entre los miembros que se han ido sumando a este recién estrenado gremio, están las llamadas Corporate Venture Capital. Es decir, grandes empresas o corporaciones que realizan inversiones en Startups o emprendimientos en fase de maduración relacionados a su industria, logrando una participación en ellas o simplemente impulsando el desarrollo de soluciones para problemas que aquejan a su sector.

Hoy en ACVC hay tres empresas que se han sumado como fondos corporativos: Engie, Telefónica y Masisa, lo que para Castro es un tremenda oportunidad, ya que es un reflejo de cómo en Chile las empresas están cambiando su manera de hacer negocios. “Existe un gran potencial para que los fondos de inversión y los corporate venture capital co-inviertan en start-ups. La co-inversión permitirá no sólo atraer más capital sino también la implementación de una estrategia de crecimiento y consolidación mucho más sofisticada”, explica Castro.

A su juicio, hoy las empresas están expuestas a una competencia más agresiva que viene de la mano de la nueva economía –modelos de negocios más eficientes y escalables a nivel global desafían a las grandes corporaciones y se han visto obligadas a enfrentar un cambio de paradigma. “Uber y Airbnb son un claro ejemplo de cómo hoy proyectos disruptivos logran transformar el escenario completo. Es un imperativo adaptarse y cambiar rápidamente los modelos de negocio con grandes desafíos para la sustentabilidad de los negocios tradicionales. Tarde o temprano todas las empresas debieran tener un modelo de negocios similar al de Masisa, Engie o Telefónica”, enfatiza.

Para estas empresas, estar asociadas a la ACVC les permite ingresar a Hubs de emprendimiento e innovación tan atractivos como Miami, Londres y Berlín, donde hoy la Asociación ya cuenta con aliados para concretar su estrategia de internacionalización.

“Al formar parte de la ACVC, vamos a sofisticar nuestro proceso de innovación, no sólo a través de la internacionalización de nuestros proyectos a EE.UU. y Europa, si no también a través del aprendizaje de nuevos métodos de financiamiento y gestión, propios de la industria de capital de riesgo. Esperamos poder co-invertir junto con estos fondos en al menos 1 o 2 proyectos al año con potencial de internacionalizarse y construir así una plataforma que facilite el desarrollo de negocios ligados a la industria de la arquitectura, diseño y construcción”, sostiene José Catalán, Gerente de Innovación de Masisa.

Para Rodrigo Castro esta tendencia llegó para quedarse y espera que muchas nuevas corporaciones se atrevan a transformar la forma de hacer negocios. “Invitamos a todas aquellas empresas que estén trabajando por promover el emprendimiento e innovación a sumarse a esta iniciativa y no dejar que el cambio pase frente a sus ojos”.

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