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“Las aceleradoras tendremos que generar más match entre problemas de empresas y soluciones de startups”

Esa es la opinión de Sebastián Díaz, director ejecutivo de Start-Up Chile. Su visión tiene sustento si consideramos que recientemente la organización que dirige fue elegida como una de las 10 mayores aceleradores del mundo por un ranking elaborado por la plataforma de información de empresas Crunchbase y la revista de negocios Forbes.

Creada por Corfo en 2010 y considerada hoy la aceleradora impulsada por un gobierno más grande del planeta, cuenta con 839 inversiones activas y 17 exits. Sobre la estrategia que han seguido para ser reconocidos internacionalmente y el rol que deben tener aceleradoras hoy en la generación de innovación y nuevos negocios, hablamos con Sebastián en esta entrevista.

Desde que comenzó a funcionar el 2010, más de 1.600 compañías de 85 países han sido impulsadas por Start-Up Chile, la aceleradora del gobierno que tiene un portafolio anual de 200 proyectos a través de sus tres programas. El más grande de ellos es Seed, que entrega financiamiento de $50 millones a compañías de todo el mundo que deseen instalarse en el país. Hoy, en su portafolio, predominan las start-up extranjeras, que son alrededor de tres veces más que las chilenas, lo que les ha valido su reconocimiento internacional.

El más reciente reconocimiento llegó de Crunchbase y Forbes, cuyo ranking de las 10 mayores aceleradoras del mundo -según su número de exits- ubicó a Start-Up Chile en el décimo lugar. “Siempre es una excelente noticia y muy alentador ver que el contenido que genera Start-Up Chile es de interés mundial”, asegura el director ejecutivo de la aceleradora, Sebastián Díaz, quien agrega que el ecosistema de innovación chileno se destaca por un alto grado de colaboración y que el trabajo con grandes empresas es clave para generar mayor impacto.

¿Cuál crees que ha sido la receta para llegar a obtener este lugar a nivel internacional?

La receta está llena de ingredientes, pero te destaco los tres más importantes. Primero, la política pública, donde un Gobierno (el primero de Sebastián Piñera) entendió que podía generar un tremendo impacto con una aceleradora de este tipo, única en el mundo. Además, cuando comenzó Start-Up Chile, fue un experimento contrario al contexto global, marcado por la crisis subprime, eso hizo que esta política fuera única en su tipo. En segundo lugar, un equipo de trabajo de alto rendimiento comprometidos con la misión del programa, que continuamente está creando mejores condiciones para que emprendedores tengan éxito en nuestro país. Por último, alianzas público-privadas, para activar el ecosistema e incentivar al mercado a crear mejores condiciones para emprendedores.

Sobre las aceleradoras de negocios en general ¿crees que el modelo funciona?

Las aceleradoras son clave en el desarrollo de los países, ya que aportan a diversificar y sofisticar matrices económicas. Las creaciones de nuevos negocios, sobre todo de base tecnológica, ayudan a terminar con monopolios, concentraciones de mercado (democratizan accesos) y aportan a generar cambios culturales. Dependiendo del objetivo de cada aceleradora, se verán diferentes resultados, ya que una corporativa tendrá diferentes objetivos a una pública.

Pese a que las aceleradoras son un motor de economías, no todos los modelos han sido exitosos. Hoy existe evidencia científica sobre los “servicios” que tienen más impacto en el desarrollo de nuevos negocios. Aquí se destaca, por ejemplo, tener una buena red de mentores, que tiene más impacto que el dinero que se le puede entregar a un startup.

¿Qué oportunidades ves para las aceleradoras de negocios para este año?

Creo que Chile tiene una tremenda oportunidad. No he visto ecosistemas en otros países con un grado de colaboración tan grande como el que existe en nuestro país. A grandes rasgos, las aceleradoras colaboran y no compiten. Generar más sinergias entre las que tenemos en el ecosistema, compartir metodologías y conocimientos que tienen las personas que trabajan para estas organizaciones es clave para entregar mejores herramientas a emprendedores.

En términos más concretos aún, hay otra gran oportunidad en el trabajo colaborativo con grandes empresas. Ellas entendieron  que los procesos de innovación -clave para su sobrevivencia en los próximos años- no son ajenos a los startups, y que deben trabajar juntos para crear más impacto. Las aceleradoras tendremos que generar más match entre problemas de empresas y soluciones de startups. Pero no solo eso, sino que también definir cómo nos haremos cargo de apoyar el cambio cultural organizacional que le significa a la empresa grande adquirir startups y crear condiciones más innovadoras dentro de sus corporaciones.

¿Tienes alguna aceleradora de negocios como referente?

Personalmente sigo muy de cerca a tres aceleradoras. Una es TechStars, por el foco que tienen en comunidad, muy similar a Start-Up Chile. La comunidad hace que todo sea posible, desde cosas de difusión hasta acciones concretas para escalar a otros mercados. Por otro lado, Y Combinator, que es un referente en temas de aceleración, metodologías y conexión con mentores de gran nivel. Por último, IDEA, una aceleradora pequeña ubicada en Chipre, que entendió cómo, utilizando muy pocos recursos, se puede generar un tremendo impacto en un país con una visión clara sobre cómo el emprendimiento puede aportar al desarrollo de tu economía.

 

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