El modelo “CROWD”

  • Publicado por MASISALAB el jueves 14 de abril del 2016
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    Tomamos como ejemplo a Broota, novedosa plataforma de Crowdfunding -donde quien apoya pasa a ser dueño – que ha arremetido con fuerza en la región y se ha convertido en un caso de éxito latinoamericano. Indagamos en lo que motiva a cada actor de la cadena a sumergirse en esta experiencia. Aquí el testimonio de los protagonistas de esta aventura llamada Crowdfunding.

    1. La Plataforma: Broota

    Broota es una plataforma online de financiación colectiva en base a inversión, donde los que contribuyen obtienen dividendos a medida que el proyecto escala. Surge con el objetivo de cubrir la brecha que se genera entre el aporte de capital inicial y el financiamiento que llega cuando el proyecto ya ha pasado a una etapa de madurez.

    Federico Iriberry, COO de Broota, explica que lo que mueve a la compañía es simple y hasta romántico: promover el encuentro y la creación de valor entre personas con ideas, que buscan financiamiento para emprender, e inversionistas que apoyan ideas novedosas con potencial de éxito. El principal desafío fue conseguir que las personas confiaran en el modelo de Crowdfunding. “Nos demoramos cerca de 2 años en generar ese marco de confianza base. Luego seguimos por el segundo propósito: agrupar buenos emprendimientos”.

    ¿Qué características debe tener un proyecto o emprendedor para calificar dentro de Broota?

    “Lo primero es que crea en su proyecto y tenga aspiraciones reales de crecer. Luego, los requisitos concretos son 3: valorización real del proyecto (lo que es validado con un asesor externo), campaña de financiamiento (video de elaboración casera) y el primer 30% del financiamiento conseguido entre cercanos. Los familiares y amigos son un aval moral poderoso y creíble para cada emprendedor. Si ellos confían en tí es porque el proyecto es bueno y el equipo también”.

    En cuanto al inversionista, Iriberry explica que es difícil definir un perfil muy acotado, ya que invierten personas desde 18 hasta 85 años. “Sin embargo, el grueso son hombres entre 35 y 55 años con cierta disponibilidad de caja o muy ‘enamorados’ de la idea del emprendedor. Pueden demorar entre 3 y 5 años en ver retornos, pero en el camino sí se van encontrando con avances y reconocimientos importantes que los van motivando”.

    ¿El Crowdfunding llegó para quedarse en LATAM?

    “Tenemos fe en el Crowdfunding y su consolidación en la región, sencillamente por una tendencia natural de las personas a agruparse, lo que se ha facilitado aún más con la llegada de Internet. Sin embargo, la rapidez con que este modelo se propague y crezca dependerá del esfuerzo que hagan los gobiernos por regular e impulsar políticas que faciliten este sistema de financiamiento colectivo. El caso de Inglaterra es ejemplificador. Allá, si tú inviertes en una startup y no retiras utilidades durante 3 años, a partir del cuarto año el Estado reduce parte de tu carga impositiva. Eso es fomentar verdaderamente el emprendimiento y ojalá empecemos a importar ese tipo de iniciativas”.

    Referentes de Broota a nivel mundial: Crowdcube y Angel.co

    1. El Inversionista: Héctor Lascar

    Emprendedor y profesor Universidad Adolfo Ibáñez, fundador y socio de Versátil, Cedros, Bocali, Agencia Cebra, Green is Better Chile. 28 años, Ingeniero Comercial.

    “Soy inversionista en Broota desde septiembre de 2014. Mi motivación es apoyar emprendimientos que están haciendo las cosas bien, siendo más que un negocio y aportando valor al entorno.

    Lo que más me atrajo de Broota es la simplicidad del proceso; que se validaron realizando una apuesta de Crowfunding para ellos y que asesoran a los emprendedores en la valorización de sus empresas. He apoyado proyectos también a través de Kickstarter, Indiegogo e Ideame.

    El Crowdfunding en sí me ha interesado porque democratiza la inversión. Cualquier persona puede ser socio con un pequeño aporte y es un tremendo apoyo a los emprendedores, además que permite validar de mejor forma un proyecto o negocio en funcionamiento. Considero una muy buena herramienta de financiamiento, permite diversificar el riesgo, apoyar a un emprendimiento con una cara visible que está dando su vida por el desarrollo de ese proyecto y ser un comunicador de ese negocio.

    El primer emprendimiento por el cual aposté fue Al Gramo, que está revolucionando la venta en los almacenes de Chile y permite que las personas con menores ingresos no paguen de más por productos de primera calidad. También, he apoyado a Manga Corta, por ser un proyecto que tiene muchas expectativas de crecimiento y grandes proyecciones de expansión en Latinoamérica. Además, conozco al emprendedor lo que me da mucha confianza.

    Lo que más me importa a la hora de invertir en un proyecto es que sea un aporte real para el entorno. Muchas veces hay proyectos que sólo tienen una retribución económica y eso hoy ya no es suficiente. Los emprendedores tenemos que ser mucho más que una caja pagadora para los inversionistas, tenemos que ser sustentables y sostenibles, un aporte para todos (clientes, inversionistas, proveedores, comunidades, etc)”.

    1. El proyecto: Guayacán

    Guayacán nace formalmente en 2010, como resultado del sueño de tres ingenieros agrónomos, jóvenes y emprendedores que durante años saborearon la idea de crear algo propio. Así, luego de afinar algunas recetas y probar el éxito entre sus conocidos, Cristóbal Holmgren, Andrés Toro y Víctor Szecowka deciden crear una cervecería artesanal en el Valle de Elqui, norte de Chile.

    Pero desarrollar una cerveza artesanal en esa zona del país era romper absolutamente con el paradigma de que sólo en el sur –donde aún quedan colonos alemanes- se daba bien este producto. “Analizando el boom de las cervezas artesanales en el mundo y la importancia de su lugar de origen, vimos que el Valle de Elqui era el lugar indicado, ya que además de permitirnos elaborar un producto único y de buen sabor, su entorno y la novedad del lugar era perfecto”, explica Andrés Toro.

    Como muchos emprendedores jóvenes, llenos de ideales, pero aún inexpertos, los creadores de Guayacán deciden primero recurrir a sus ahorros propios para  financiar el proyecto. Al poco tiempo, los recursos se hacen escasos y se ven obligados a encontrar nuevas fuentes de financiamiento. “Buscando entre amigos y familiares, logramos que uno de ellos comprara el 30% de la empresa. Gracias a eso seguimos adelante y pudimos proyectarnos”, enfatiza Toro.

    Con ese capital inicial, la aprobación del público y una demanda cada vez más creciente, los socios de Guayacán deciden dar un nuevo paso: construir una planta. Justo en esos momentos estaba naciendo Broota y, dado que solicitar un préstamo al banco resultaría mucho más costoso y riesgoso, concluyeron en que era la mejor decisión.

    A juicio de Toro, era el momento indicado para recurrir a una plataforma de Crowdfunding de inversión, ya que antes el negocio no hubiese estado lo suficientemente desarrollado como para atraer a los inversionistas y generar confianza.

    Y la decisión fue la correcta. En sólo 40 días lograron juntar casi US$ 100.000 de inversión, aportados por 48 inversionistas que se quedaron con el 4% de la empresa. Con esa nueva inyección de capital, Guayacán comenzó a construir su planta, duplicar su producción y generar alianzas para distribuir a nivel nacional y en LATAM.

    ¿Recomendarías el Crowdfunding de inversión a otros emprendedores o empresas?

    “Absolutamente, pero idealmente en la etapa que lo hicimos nosotros; donde ya hay un producto concreto, clientes, socios y un plan de negocio. Es decir, esperar al menos un año antes de lanzarse.

    El costo es mucho menor que acudir a un banco y en vez de ser 4 socios, hoy somos 48; 48 preocupados por sacar a Guayacán adelante; 48 con redes de contacto; 48 con la confianza puesta en el proyecto y la firme aspiración de que siga creciendo”.