CVC Y LOS REALES DESAFÍOS PARA EL DESARROLLO DE LA INDUSTRIA EN CHILE

  • Publicado por MASISALAB el lunes 28 de septiembre del 2020
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    Ya se ha señalado y es bien sabido que el dinamismo y las disrupciones de las industrias en el último tiempo están llevando a las empresas tradicionales y poco flexibles a la obsolescencia, es decir, a su pérdida de vigencia y mérito en el mercado. Es cosa de mirar el valor de las empresas a través de sus acciones en los últimos años en industrias como la de telecomunicaciones o movilidad y ver cómo algunas se han adaptado e incluso liderado las disrupciones con curvas crecientes (Tesla, por ejemplo, pasó de 51,38 valor acción a 390,67 en los últimos 5 años), frente a otras más tradicionales que muestran todo lo contrario (Ford, por ejemplo, varió de 13,53 a 6,79 valor acción en los últimos 5 años).

    El diagnóstico está claro, si no hay transformación de la mano de la innovación, no hay futuro.

    Esto ha motivado a que las empresas se abran a incursionar en mecanismos de conexión con el ecosistema emprendedor, fuente principal de innovación, a través del modelo del Corporate Venturing. Sin embargo, y como lo señala el estudio Corporate Venture Latam 2020, en Chile aún estamos en deuda: falta sofisticación y aún prevalecen iniciativas denominadas como “teatro de la innovación”, que son muy positivas para dar los primeros pasos a nivel de cultura organizacional, pero todavía de muy bajo impacto en el mediano y largo plazo para la transformación de las empresas.

    Uno de los mecanismos de innovación abierta más sofisticados, adoptados de manera incipiente por muy pocas empresas chilenas, es el Corporate Venture Capital (CVC) que nace como una reinterpretación de la tradicional fusión y adquisición de empresas (M&A por sus siglas en inglés), junto con el Venture Capital, que se ha gatillado como industria en este nuevo milenio, acelerándose desde el desarrollo de las llamadas puntocom.

    Este nuevo mecanismo, donde grandes empresas toman participación de startups bajo una lógica de capital de riesgo, no tiene más de 10 años de desarrollo a nivel mundial pero ha crecido exponencialmente en los últimos 5, motivando a que algunas empresas en Chile den ese primer paso. Compañías como Consorcio, Telefónica, Masisa, Grupo Kaufmann, el caso reciente de adquisición Efitizy por parte de Colbún e incluso la inversión de una empresa tradicional como  Yolito en un startup del portafolio de MASISA Lab, demuestran que ya hay una primera camada de empresas tomando más riesgos.

    Entonces, si ya estamos convencidos que las empresas deben innovar y que, a través de los casos antes descritos, es posible desarrollar mecanismos más sofisticados como el CVC con el fin de impulsarla transformación e impacto del negocio: ¿Cuáles son los grandes desafíos pendientes para desarrollar verdaderamente el CVC en Chile?

    Desde mi experiencia me atrevería a mencionar que hay principalmente dos:

    • El alineamiento de las reales motivaciones estratégicas para invertir en startups
    • La plataforma de soporte que asegure sustentabilidad del proceso de CVC

    Es muy importante entender y estar muy alineados en las motivaciones estratégicas de invertir en startups, ya que la relación corporación-emprendimiento se puede mover dentro de un amplio espectro. Primero, y desde el punto de vista de la startup, se puede ver al corporativo como un aportante, como un cliente o como una plataforma para crecer. Por otra parte, y desde el punto de vista de la empresa, se puede considerar a la startup como una subsidiaria, un proveedor o un cliente, muchas veces esperando resultados medibles de esa relación en el corto plazo. Lo importante, pero al mismo tiempo complejo, es tener la visión que tanto la empresa como la startup son buenas desde ámbitos diferentes, pero absolutamente complementarios y que, en ese complemento, se encuentra el valor estratégico para ambos. Este ejercicio de alineamiento es un ejercicio constante en el cual las áreas a cargo de CVC son claves.

    Pero aún cuando haya alineamiento, hay que entender que el CVC es un mecanismo de innovación abierta y, como tal, es inalienable la incertidumbre y el fracaso.  Es por esto que para capturar valor estratégico el ejercicio de invertir en startups debe ser constante por parte de las compañías, ya que en la lógica de venture capital, solo algunas inversiones serán exitosas en términos de impacto y transformación. Por ello, el modelo solo logrará ser sustentable cuando exista una plataforma de procesos y políticas, o al menos la disposición de ir desarrollándola en el camino. Hay muchos aspectos que deben apoyar el desarrollo de una estrategia de CVC: aspectos financieros, contables, vehículos de inversión, mecanismos para evitar conflictos de interés, la elección correcta y responsable de los directores en las startups, el adecuado manejo de la relación con los otros inversionistas, la madurez de balancear el desarrollo del valor de startup con el interés del corporativo, etc. Las áreas a cargo de estos procesos deben estar atentos a todos estos aspectos y resolverlos oportunamente para asegurar un desarrollo saludable de una estrategia de CVC

    Para terminar, y desde la experiencia de MASISA Lab como uno de los pioneros en CVC en Chile, puedo asegurarles que el desafío principal no está solo en la justificación ni en la capacidad de comenzar a dar el primer paso. El real desafío está en lograr un alineamiento de las motivaciones estratégicas de invertir en startups y en la plataforma que dé sustentabilidad al proceso para asegurar que esos primeros pasos no sean en falso. Solo así se puede evitar que estas decisiones se transformen en una mala experiencia y terminen desincentivando el desarrollo de mecanismos más sofisticados de innovación corporativa. Para esto es clave la colaboración entre empresas que han tomado la delantera con aquellas que están a punto de dar sus primeros pasos en CVC, además del apoyo del ecosistema de emprendimiento y las instituciones que fomentan el desarrollo de la industria de Venture Capital en Chile.

     

    Mauricio Matus, Jefe de Innovación de MASISA y MASISA Lab