CUANDO EL CAMBIO ES DIFÍCIL, PERO NECESARIO

  • Publicado por MASISALAB el miércoles 15 de junio del 2022
  • Compartir en:

    La industria de la construcción representa en Chile un 7,1% de PIB y un 39% del total de los residuos son atribuibles a su cadena de valor, a lo anterior se suma un importante contracción que se produjo en 2020 del 34,5% en la construcción de viviendas, lo que ha acrecentado el déficit habitacional que supera las 500 mil viviendas. Empeorando la situación, para el 2022 los materiales han subido entre un 14% y un 17% sus precios, además de una baja disponibilidad de estos. Podríamos seguir enlistando los diferentes desafíos que tiene esta industria, pero lo importante es comprender que ante una situación tan caótica, es necesario tomar medidas más estrictas que promuevan cambios profundos desde toda la cadena de la construcción.

    A finales de 2021, la autoridad propuso una ambiciosa hoja de ruta, donde se destacó la importancia de la economía circular en la construcción, la que busca que para el 2035, un 40% de los materiales tengan atributos de circularidad. Ahora, al analizar los tipos de residuos que genera esta industria, según el Ministerio de Medio Ambiente (MMA), un 70% corresponde a áridos y un 11% a cementos. Esto lleva a plantearse seriamente que quizás es necesario un cambio en la materialidad de las construcciones.

    En Chile estamos acostumbrados a construir con hormigón, ya que al ser un material “sólido”, da seguridad ante la gran cantidad de eventos geográficos en el país, entre los que destacan los sismos. Si miramos otros países con igual sismología que Chile, como lo es Japón, podemos ver que un 70% de sus edificaciones y un 96% de sus viviendas están basadas en madera. Esto da un indicio de que quizás deberíamos tender hacia esta materialidad para construir, a pesar de los prejuicios que existen.

    La madera, como material de construcción, tiende a ser pensado como un material “de baja calidad”, pero si revisamos los datos a iguales condiciones, la madera posee mejor resistencia al fuego que el acero u hormigón armado, además la capa carbonizada genera una superficie de protección de la parte interna que mantiene intactas sus propiedades mecánicas. La madera posee una mayor relación peso-resistencia que otros materiales como el acero y, por otro lado, su alta flexibilidad la hacen idónea para resistir sismos. La madera es un aislante natural debido a los espacios de aire que existen dentro de su estructura celular, lo que la hace 15 veces mejor aislante que la albañilería, 400 veces mejor que el acero y 1.770 veces mejor que el aluminio. Podríamos seguir detallando las propiedades de este material, pero más importante es notar que los prejuicios atribuibles a las “casitas de madera”, parecen ser más un mito causado a una mala práctica o malas técnicas de construcción, en vez de un problema de la materialidad en sí. 

    Afortunadamente, según los datos entregados por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU), durante los últimos 20 años, la participación de la madera en los permisos de edificación de viviendas ha tenido un constante aumento, sobre todo ganando terreno a materiales como la albañilería. Este cambio puede pensarse en  parte a que han surgido las casas prefabricadas, cada vez de mejor calidad, y a nuevos sistemas constructivos como el metalcom o SIP que facilitan la construcción basada en madera y en su masificación, enseñaron cómo se debe construir correctamente. 

    Es curioso que para cuando uno compra una vivienda, poco se ven las especificaciones técnicas o desempeño de ésta, las que son fundamentales para garantizar una buena habitabilidad. En torno a esto, existen diversos esfuerzos tanto gubernamentales como privados que buscan enseñar y mejorar los estándares para construir viviendas basadas en madera. Un caso a destacar es el de MASISA, donde no solo dispone un nuevo tablero, OLB construcción, sino que también dispone de una serie de documentos para enseñar a construir una vivienda correctamente.

    Lograr un cambio en cómo se construye y cómo esto afecta nuestra vida es algo difícil, pero necesario y requiere que entre todos y todas apoyemos y exijamos estos cambios.

    Karis Letelier

    Especialista Innovación e Inversiones MASISA