CONSTRUCCIONES MODULARES DURANTE LA EMERGENCIA: ¿CÓMO LO HIZO CHINA Y CUÁLES SON LAS VENTAJAS DE ESTE MODELO?

  • Publicado por MASISALAB el viernes 03 de abril del 2020
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    Un hospital con 1.000 camas construido en solo 10 días dejó boquiabiertos a toda la humanidad. Fue parte de la estrategia de las autoridades de Wuhan para hacer frente a la llegada del COVID-19. En esta nota quisimos ahondar en los detalles de esta proeza histórica.

    En el mes de enero, cuando muchos chilenos estábamos disfrutando del período de vacaciones, China estaba enfocado en contener el avance del coronavirus en el epicentro del brote, la ciudad de Wuhan, desarrollando una hazaña sin precedentes de ingeniería y construcción: un hospital de 1.000 camas construido en solo 10 días.

    Ubicado a unos 25 kilómetros de la zona céntrica de la ciudad, en una extensión de unos 34.000 metros cuadrados, el Hospital Wuhan Huoshenshan se levantó siguiendo el modelo del Hospital de Xiaotangshan, construido en Beijing en tan solo siete días durante la epidemia de SARS de 2003, y que fue clave en el control y tratamiento del brote. La escala y la velocidad de la construcción fue posible gracias a unidades prefabricadas y miles de trabajadores que operaron durante día y noche montando piezas.

    Debido a su versatilidad, este tipo de construcciones modulares han comenzado a masificarse en diferentes industrias, desarrollando desde hospitales de emergencia como el anteriormente descrito, hasta colegios, viviendas, oficinas y campamentos mineros. Así, la clásica imagen de construcción modular asociada a contenedores portuarios, ahora tienen un sinnúmero de usos, incluso con adaptaciones de diseño para viviendas, sumado a importantes ahorro de agua, energía y materias primas.

    Pero, ¿cómo se puede levantar en tan poco tiempo un centro médico de estas dimensiones?

    “China es un país altamente industrializado. Además tiene una cultura de organización colectiva muy eficiente.  La coordinación entre las empresas que abastecen no fallan. Los calendarios se cumplen, porque hay en la gente un orgullo muy grande en este cumplimiento”, explica Alberto Mozó, arquitecto y
    Director de Prefabrica, Studio lab dedicado a I+D+I de sistemas constructivos para viviendas industrializadas.

    Con respecto a la técnica utilizada, el arquitecto explica que usaron módulos de estructura metálica, dado que el acero es el material preferente en la industria en China y allá existe un gran desarrollo en maquinaria robotizada para cortes y uniones.

    A juicio de Tomás Vera, Gerente de AIW SPA , empresa dedicada a la construcción de paneles prefabricados de madera de alto estándar, “si bien fue acertada la decisión y el formato de trabajo, el diseño e ingeniería del proyecto responde a un uso esporádico y específico, lo cual conlleva a que una vez terminada la pandemia se requiera una nueva re-ingeniería para lograr su reutilización para nuevas funciones durante su ciclo de vida”.

    Y ¿para qué otros proyectos o industrias es beneficioso este tipo de construcción?

    Según Mozó, para todos lo casos de espacios funcionales, sobre todo cuando existen emergencias o instalaciones en lugares inhóspitos como la minería. “Los módulos se caracterizan por ser todos  muy similares y optimizados para ser transportados sobre camión”, asegura el arquitecto, explicando que la eficacia de este modelo se logra a través de la repetición y las líneas de producción continuas.

    Josefa Barros, arquitecto y fundador de PROSIP -empresa y especializada en el diseño y construcción de proyectos en Sistema constructivo Paneles (SIP)-, sabe bien de esto. Tras el terremoto del 2010 y la urgencia por reconstruir escuelas, le tocó participar del diseño y construcción de la emblemática “Escuela de Dichato”, la que se diseñó, fabricó e instaló en un periodo de  20 días, a partir del encargo. Lo mismo ocurrió con la “Escuela Brilla el Sol”, en Talca, levantada en un tiempo récord de 25 días. Si bien la construcción modular no es algo nuevo, la vorágine en la que vivimos la hará cada días más común. La necesidad de resolver de manera urgente la falta de equipamiento, la vuelve una solución de rápida implementación y excelentes prestaciones”, asegura la líder de esta startup acelerada por MASISA Lab.

    Además de esto, Vera destaca que este tipo de construcciones modulares contribuyen a lograr un bajo impacto medioambiental, disminuyendo la huella de carbono de las faenas constructivas, además de abaratar costos.En Chile, contamos con un porcentaje de pérdidas en obras tradicionales que incluso puede llegar a un 30%. Esto quiere decir, que por cada 3 obras que se construyen, se podría casi construir una gratis con las pérdidas. Con la prefabricación, se disminuyen los tiempos constructivos, subcontratos, pérdidas, errores, riesgos de una obra y contribuimos a lograr un bajo impacto ambiental en la comunidad”.

    A raíz de lo anterior, el escenario actual es para Mozó una gran oportunidad para progresar y reorganizar toda la cadena de profesionales de la construcción: desde arquitectos, diseñadores, proveedores de materiales de construcción, hasta la post venta. “Llevamos 70 años de atraso, somos uno de los sectores productivos más grandes del mundo y los más ineficientes. Los cambios que estamos viviendo en nuestra atmósfera, el clima,  serán problemas de larga duración, muchos irreversibles. Quienes estamos trabajando para habitar este planeta debemos tener un mayor sentido ético y democrático una mayor preocupación por los demás ¡Es urgente!”, enfatiza, invitando a todos a sumarse al desafío.