---

Buenas prácticas a la hora de construir y remodelar: la importancia de un plan bien elaborado

p-plan-1.jpg.jpeg

La ejecución de toda obra implica trabajar en diferentes fases de una manera estructurada, con flujos de trabajo y tiempos claramente establecidos. Es la única forma de utilizar eficiente y económicamente los recursos humanos, monetarios, materiales y demás disponibles.

Sin embargo, existe un gran porcentaje de proyectos de construcción y remodelación que -a causa de una planificación deficiente- no cumplen con los plazos contractuales de ejecución, alcance y presupuesto. Esto deriva en costos mayores, sobrecarga de trabajo para el personal y hasta líos judiciales. De ahí que sea necesario tener en cuenta algunas buenas prácticas al respecto, como las siguientes:

1. Planificación semanal de tareas

Al planificar las tareas para la semana -con horarios y plazos específicos para cada una de ellas-, los jefes de proyectos tienen una idea de quién hace qué y dónde se pueden necesitar recursos adicionales. 

Por supuesto, se trata de simples estimaciones, pero es un buen método para asignar responsabilidades concretas y medir el rendimiento de los equipos de trabajo. En cierta forma, se trata de un plan con diseño personalizado. 

En ese sentido, es importante establecer un sistema para medir los avances y compararlos con lo establecido en un comienzo. Así, al final de la semana, los responsables deben entregar un informe que permita calcular cuánto de su trabajo programado realmente se completó y, de acuerdo con los resultados, se podrán tomar las decisiones pertinentes. 

2. Implementar listas de verificación

Los proyectos se pueden dividir en fases. Luego, se representan en la oficina visualmente como listas de verificación (descompuestas en una especie de paso a paso), y se va calificando el progreso de cada uno de los responsables de determinadas obras y flujos de trabajo. 

En cierta forma, este enfoque genera un entorno competitivo en el que se incentiva a los colaboradores a mantenerse en la línea indicada para lograr los objetivos del proyecto. Adicionalmente, pueden saber -en todo momento- qué es lo que tienen que hacer una vez terminen una tarea, dándoles la posibilidad de continuar operaciones sin esperar nuevas instrucciones. 

3. Emplear la tecnología para la gestión de las obras

Dependiendo de las necesidades de cada proyecto, se pueden implementar diferentes sistemas para simplificar su administración y hacer más eficientes los procesos. Evernote Business, por ejemplo, sirve para crear y compartir con los colaboradores notas y archivos en tiempo real. Así, el equipo tiene mayor visibilidad de los flujos de trabajo, plazos de entrega y listas de verificación en general. 

Un sistema de inventarios en la nube, por su parte, podría optimizar la disponibilidad de materiales. De esa manera, las tareas planificadas no se detendrían por ausencia de productos para trabajar. 

Al aplicar estas buenas prácticas se obtienen mejores resultados de la planificación. Sin embargo, es necesario tener presente que un plan de trabajo -con diseño personalizado o no- es un conjunto de programas detallados que determina el orden de las tareas a ejecutar y define los métodos de construcción. En ese sentido, guía la actividad de muchas personas cuya posición, en términos jerárquicos, va desde la base hasta la parte más alta de la estructura organizacional. Todas ellas deben contar con canales de comunicación eficaces -tanto verticales como horizontales- para solucionar oportunamente las contingencias que se presenten. 

Se prevé que, en Chile, el sector construcción crecerá entre un 2.4% y un 2.5% durante el 2018, y mantendrá un crecimiento constante en los próximos dos o 3 años. Es de esperar que con la buena planificación de los gestores de proyectos se alcancen las expectativas y se optimicen los recursos invertidos en cada proyecto.

Volver