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Las claves para idear espacios pequeños y abiertos a la personalización

Los espacios reducidos son cada día más comunes en las urbes, y entre las múltiples razones de esta tendencia se encuentran la falta de disponibilidad de suelo y la alta demanda. En Chile, por ejemplo, la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), informó que existe preferencia por la adquisición de departamentos -especialmente de los de 50 metros cuadrados o menos- pues son más económicos, rentables, mejor ubicados y fáciles de rentar.

De acuerdo con el reconocido arquitecto Dan Brunn, la vida en espacios reducidos es más que una tendencia: es “un movimiento de pleno derecho” que se extendió porque las personas empezaron a darse cuenta de que un espacio más pequeño y ergonómico tiene más sentido para su vida diaria. Y él mismo ofrece algunas importantes claves para enfrentar estos diseños:

1. Diseño intencional y funcional

Entre más reducido el espacio, más preciso y eficiente debe ser el diseño. Hay que diseñar pensando en la funcionalidad, sin dejar espacio para el desperdicio de superficie. Cada elemento debe cumplir un propósito y tener un objetivo útil, proporcionando así un entorno confortable para los residentes.

2. La cocina es el corazón de los espacios reducidos  

La cocina es más que un lugar para preparar y almacenar alimentos: también es un espacio para reunirse y pasar tiempo con familiares y amigos. En una vivienda de escala reducida, este lugar debe ser una extensión del hogar, lo que implica aprovechar al máximo los espacios y elegir los electrodomésticos precisos para determinada área. Es importante incorporar aparatos compactos, especialmente diseñados para espacios reducidos.

Por supuesto, los mesones, gabinetes y demás también deben seguir esta línea y, preferiblemente, estar ubicados en la pared y a una altura específica para que no disminuyan la movilidad de las personas.

El arquitecto Dan Brunn es enfático en resaltar la importancia de aprovechar al máximo los espacios. De hecho, habría que pensar en la inclinación por un minimalismo absoluto en el que no sobre nada.

3. Distribución equilibrada

En términos de organización espacial es imprescindible establecer prioridades, dándole más metros a las zonas más relevantes, por ejemplo, a la cocina y a la sala. También se pueden unificar diferentes espacios funcionales en un mismo ambiente (lavandería y patio, por ejemplo) usando puertas plegables de delgado grosor y planteando el mobiliario desde el inicio. Al final, la idea es lograr una distribución equilibrada en la que sea posible “respirar” en toda la vivienda.

4. Pensamiento vertical

En los planos de diseño se manejan metros cuadrados, pero lo cierto es que los espacios son tridimensionales. Con esto, nos referimos a que hay que aprovechar la altura.

En el cuarto de lavandería se pueden alinear verticalmente la secadora y la lavadora, siempre que tengan puertas frontales y no sean de gran tamaño. En otras áreas se pueden ubicar repisas que obstaculicen el ingreso de mobiliario, y las dobles alturas en espacios determinados pueden ser una excelente solución para ganar superficie.

Aplicando estos cuatro conceptos se puede optimizar el diseño arquitectónico en espacios reducidos. Tampoco se pueden olvidar la iluminación y la ventilación, que preferiblemente deben ser naturales. Aunque estos puntos no permitan ganar mucho espacio, sí producen a la vista una percepción de amplitud y eliminan la sensación de claustrofobia que pueden generar las áreas muy pequeñas y oscuras.

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